Estamos tan acostumbrados a tener tomates todo el año en las tiendas -buenos en verano y malísimos en invierno- que se nos olvida que hace años, las cosas se comían "de temporada" porque no había otro remedio, es decir, que no existía ni un solo calabacín o judía verde o pimiento o tomate fuera de los meses propios de producción de cada planta.
Lo bueno es que estas plantitas, cuando su temporada es buena, dan frutos a tutiplén y estos pueden conservarse y almacenarse hasta el próximo año.
Los tomates pueden conservarse de varias maneras. La más fácil es secándolos al sol. Otra es en salmuera, aunque su sabor cambia ostensiblemente. Por último, pueden conservarse al baño maría.
Esta manera sirve tanto para el tomate fresco como cocinado (en forma de salsa, de pisto, etc).
El de la foto es tomate fresco, y aunque parezca mentira, sabe exactamente igual que el natural (sólo le falta el olor a verdín).
Conservarlo es muy fácil y con unos resultados buenísimos. Si teneis huerta en casa, no lo dudeis, envasad los excedentes y disfrutad de ellos en el largo invierno.
En la red encontraréis muchas maneras de hacer el vacío al baño maría y algunas de ellas os parecerán contradictorias (que si el agua cubre hasta aquí o hasta allá, que si no hay que ajustar las tapas durante el baño, etc). Yo aquí os expongo el método que usamos en casa y con el que nunca hemos tenido ningún problema.
Tomates envasados
-Tomates maduros pero tersos
-tarros de cristal con tapa de metal
-Cacerola u olla grande
1. Se pelan los tomates. Para ello la forma más fácil es haciéndoles una cruz con un cuchillo, no muy profunda, en la base. se pone agua al fuego y cuando esté hirviendo, sumergir los tomates un minuto. Sacarlos y enfriarlos en agua fresquita.
2. Poner los tarros destapados con sus tapas en una cacerola con agua a hervir. En el momento que eche a hervir, dejar 15 minutos. Pasado este tiempo, apartar del fuego y dejar enfríar un poco para que podamos sacarlos del agua sin tocarlos nunca por dentro.
3. Dejar secar los tarros sobre un paño limpio. Mientras, trocear los tomates recogiendo su jugo. Sin tocar los tarros por dentro, rellenarlos con los tomates y su jugo apretando bien el contenido con una cuchara (hervida también)para que no queden burbujas. Cerrar con las tapas.
4. Poner los tarros en la cacerola y llenar de agua justo hasta debajo de las tapas. Hervir 60 minutos.
5. Esta operación es la que hace el vacío y por tanto la que conservará los alimentos: Una vez apartada la cacerola del fuego, añadir poco a poco agua fría para bajar la temperatura, pero
con cuidado para que no haya un cambio brusco de temperatura y revienten los frascos.
6. Cuando los hayamos enfriado completamente en el mínimo tiempo, almacenarlos en un sitio oscuro y seco.
A la hora de hacer conservas al vacío con el baño maría hay que ser muy escrupuloso con la limpieza, la razón de ello es el botulismo. Esta enfermedad es producida por un germen muy común en la naturaleza y que produce una toxina muy tóxica. Este germen no sobrevive en medios ácidos (conservas de tomate, piña, naranja, etc) al igual que muere con el calor.
Para evitar este germen también se puede añadir un acidificante a nuestras conservas como el ácido cítrico (de venta en farmacias) para aquellos productos con un ph mayor de 4'5 (es decir, ph básicos o poco ácidos). El inconveniente: modifica el sabor de la conserva.
También hay que hervir antes tarros y tapas y asegurarnos que estas cierran bien, y que no muestran ningún deterioro.
Sabremos que se ha hecho el vacío en los botes cuando observamos que el centro de las tapas queda hundido. Del mismo modo, al abrirlas, debe costarnos hacerlo (la tapa ofrece resistencia y se abre con un "plop") igual que las conservas compradas.
Con este método se puede envasar cualquier alimento con líquido: salsa de tomate casera, pisto de verduras, legumbres estofdas, escabeches, etc.
Y recordad que las conservas que menos problemas presentan con el botulismo son las de alimentos ácidos y las de alimentos cocinados, porque al calentarlos hasta la ebullición este posible germen no sobrevive.
Esta entrada la "debía" desde hace tiempo, lo único que me daba yu-yu publicarla por eso del botulismo, ya que cualquier experto que la lea puede que se lleve las manos a la cabeza ante cualquier posible error que pudiera haber en esta entrada. Si ese es el caso, espero que me lo comuniquen para poder enmendarme a mí misma la plana.
Para cualquier duda, podeis consultar esta página del gobierno de la Rioja y esta otra de Consumer donde nos dice cómo hacer conservas de alimentos crudos y ya cocinados.

