sábado, 18 de octubre de 2008

Patatas con calabacín y huevo


Los calabacines que más me gustan son estos blancos. Son tiernos y delicados por lo que se le hacen fácilmente magulladuras en la piel.
En verano los herencianos* los venden en sus puestos del mercadillo y son los preferidos de la gente, ya que son "del terreno" lo que es sinónimo de calidad y de que se compran prácticamente el mismo día en que se cogen de la mata.

Esta receta, que en Murcia se llama zarangollo, siempre ha estado presente en casa y yo lo asocio a los veranos de mi infancia, cuando mi hermana y yo los pasábamos enteros "piscineando". Al llegar a casa nos alegraba el día saber que había patatas con calabacín y huevo oliendo a gloria en una fuente, que para gran placer nuestro, siempre era enoooooooorme.

Los ingredientes son sencillos y baratos y siempre estaban presentes en las despensas de los hogares campesinos puesto que la mayoría de las veces provenían de la propia huerta y corral familiares.

Patatas con calabacín y huevo
(4 personas)
  • 2 patatas hermosas
  • 1 calabacín grande (a ser posible, blanco y de temporada
  • 1 cebolla
  • 4 huevos
  • aceite de oliva
  • sal
Se pelan las patatas, la cebolla y el calabacín y se cortan como para tortilla.
Se pone en una sartén algo honda abundante aceite de oliva y cuando comience a humear se añaden las patatas y se fríen a fuego medio-alto durante cinco minutos.

Pasado este tiempo, se añaden la cebolla y el calabacín.

Se pone sal al gusto, se baja algo el fuego y se remueve de vez en cuando (se pueden dejar los trozos algo enteros o desmenuzarlos mas con la espumadera).

Al cuarto de hora comprobar si todos los ingredientes están tiernos y algo dorados.
Si es así, retitar del fuego y escurrir bien todo el aceite (para ello se puede usar un colador grande o el escurre-verduras).

En la misma sartén pero sin nada de aceite, se ponen de nuevo las patatas, la cebolla y el calabacín fritos.

Se prueba de sal y si necesita más, se le añade junto con los huevos enteros o batidos y se remueve mientras éstos cuajan.
Cuando tengan el punto deseado se saca la sartén del fuego y se pasan a una fuente o plato de servir.
Comer algo tibio y con pan tiernito y muy crujiente.



* Herenciano es el gentilico de Herencia (Ciudad Real). En este municipio, antiguamente había abundantes huertas cuyos frutos se vendían en los pueblos de los alrededores, por lo que decir herenciano era sinónimo de hortelano. En la actualidad, quedan ya muy pocos que vayan todas las semanas al mercadillo a vender lo que cultivan, porque ahora ya todo viene del almacén.

El herenciano que sigue viniendo a mi pueblo suele traer aún tierra de la huerta en las zapatillas, ropa y manos. Su puesto es en principio muy "triste" comparado con los de alrededor, ya que apenas lleva género. Y digo en principio, porque a pesar de la poca variedad, la calidad es increíble, aunque claro, como gracias a los transportes, las cámaras frigoríficas y el mercado internacional nos hemos olvidado de consumir cada cosa en su temporada, demandamos normalmente la variedad de productos antes que la calidad cuando muchas veces, la una va en detrimento de la otra.

12 comentarios:

Luisa dijo...

Hola Mar,
El abadejo ahumado lo solía comprar el The food hall, están en S.S. de los Reyes, tienen página web http://www.thefoodhall.es/index.php?language=es y te llevan la compra a casa.
Hace algun tiempo que no lo tienen, pero supongo que ahora que las Navidades se acercan lo vuelvan a tener, junto con otras ricas cosas.
Hay otro sitio en Madrid llamado The Things You Miss, en Juan de Austria 11, 28010 Madrid. Horario Lun-Vie 10:00-14:30 17:00-20:30 Sabados 10:30-14:30 Tel: 91 447 0785 y la web es http://www.thethingsyoumiss.com/Index_files/frame.htm

Espero que la información te sea util

Inmaculada (Adi) dijo...

Estoy totalmente de acuerdo contigo: como los productos de temporada y del terreno que se quiten los otros, bonitos, refrigerados, conservados hasta que no saben a nada y además mucho más caros... tenemos que volver a acostumbrarnos a comprar lo de la tierra, a prescindir de tanto intermediario que chupa del trabajo del productor y se lleva TREMENDOS beneficios, pagando al agricultor una ridiculez por sus productos. VERGONZOSO...,
También estoy de acuerdo contigo en lo de los calabacines, los blancos son también mis favoritos, los encuentro más tiernos y delicados de sabor que los verdes y tu forma de hacerlos, sencilla y de toda la vida, una de las mejores maneras de cocinarlos y es que cuando se tiene buenos productos, cuanto menos complicado, mejor.
Besos.

Mar dijo...

Hola Luisa, muchas gracias por la información!!! Me pasaré primero por la tienda de la calle Juan de Austria que me pilla cerca de casa (si no tiene abadejo ahumado, espero que al menos tengan kippers)y si no me voy a the Food Hall.
Un saludo y mil gracias de nuevo.
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Hola Adi. Me alegra no ser la única que defiende la importancia de los productos de temporada y locales (hay veces que la gente te mira como si fueras marciana, pero en fin, peor para ellos)
Un saludo.

mai dijo...

-Totalmente de acuerdo con la defensa de productos de temporada,a los productores les pagan una miseria obligando a producciones desmesuradas de productos que acaban pasando media vida en cámaras frigoríficas por los cuales pagamos precios desorbitados y acaban no sabiendo a nada , que necesidad hay de comer cerezas en enero?
A mi el calabacín blanco como es el del terreno me gusta porqué es mas delicado pero también aprecio el verde que tiene menos agua , la fritada de calabacín me recuerda mucho a la que hace mi abuela ,está de vicio.

un beso Mar

a.g.v. dijo...

Hola Mar, hacía mucho que no te veía.

¡Vaya receta sabrosa!

Voy a recomendársela a Julito de Pan p´a hoy... que anda en disquisiciones entre la caponata italiana y los pistos de aquí.

Besos.

regi dijo...

Puedes creerte que nunca he visto calabacines blancos .... no me lo perdono

Joana dijo...

Que simple y que rico tiene que estar!

Besitos

Dolça dijo...

Que ricas y que buen aspecto. Y que plato más completo.
PTNTS
Dolça

Almudena dijo...

Esta receta queda apuntada urgentemente para las recetas pendientes de hacer.
Un saludo y gracias por visitar mi blog.

Sara dijo...

Que rico... adoro al calabacín en todas sus formas y "colores", pero así tiernecito, es algo serio...

Mi recuerdo más memorable, es la tortilla de calabacín (cultivado por mi abuelo Fidel), y por supuesto, comida en su casa...

Irene dijo...

Este plato a mi me gusta mucho para cemnar!
Esta muy rico.

Un besin

Bea dijo...

Que buena pinta tiene!!