domingo, 2 de mayo de 2010

"Cagaíllas" (con azúcar tostada)


No, no me he vuelto loca. La receta de hoy se llama así, bueno, realmente es "cagaíllas de gato" pero vamos a obviarlo, porque se ve que cuando le pusieron el nombrecito, el márketing era lo de menos...
Como podeis ver en la foto es una golosina rústica como ella sola y deliciosa, hecha con rosetas o palomitas de maíz dulces, cañamones y granos de candeal tostados.
Normalmente se hace (o más bien hacía, porque con todas las golosinas que nos ofrece el mercado se ha ido perdiendo la costumbre de prepararlas) con arrope, dando como resultado una receta a la que se le daba forma de tabletas o se cortaba en rectángulos ya que es una especie de turrón de pobres. También se le podía poner obleas como al alajú porque el arrope lo hacía muy pegajoso.
Este arrope se hace cociendo mosto de uva hasta que se espesa como un jarabe, pudiéndose confitar a la vez trozos de calabaza, melón no muy maduro, membrillo, melocotones, etc. Como yo no tenía, hice una versión rápida con azucar tostado: las cagaíllas quedaron crujientes y caramelizadas y aunque el sabor y la forma no son lo mismo, recupera el espíritu de la receta.

Cagaíllas (con azúcar tostada)
  • granos de maíz para hacer palomitas
  • cañamones
  • granos de trigo (en mi caso candeal)
  • 8-10 cucharadas de azúcar
  • aceite de oliva
Para esta receta necesitaremos una sartén amplia (28 cm de diámetro) y una cacerola sin baño antiadherente para tostar el azúcar.
La cantidad de cañamones, trigo y palomitas es a ojo; yo cubrí la base de la sartén antiadherente con una sola capa de semillas en cada caso.


Tostar los cañamones siguiendo estos pasos (pincha sobre las palabras en distinto color).

Para tostar el trigo
, cubrir el fondo de la sartén, sin nada de aceite, con los granos, haciendo una sola capa. Poner a fuego medio-alto y remover con una cuchara de madera, cuando empiecen a cambiar de color, oscureciéndose y a desprender aroma a tostado, bajar el fuego y seguir removiendo hasta que los granos se tuesten por igual (algunos de ellos saltan como las palomitas!!). Sacar del fuego y reservar.

Para hacer las rosetas o palomitas de maíz
: pincelar generosamente el fondo de la sartén con aceite oliva y poner una capa de granos de maíz. Tapar y poner a fuego fuerte, cuando empiecen a "explotar", bajar el fuego un poco y mover la sartén en círculos sin destaparla para redistribuir los granos sin abrir. Cuando cesen las explosiones, retirar del fuego y reservar.

Preparar una lámina de papel de aluminio pincelado con aceite de oliva, lo suficientemente grande para que quepan las palomitas, los cañamones y el trigo tostados.


Para tostar el azúcar
: poner el azúcar en una cacerola o sartén honda no antiadherente (el azúcar al tostarse alcanza temperaturas muy altas, y el esmalte antiadherente podría dañarse, por lo que es mejor usar una olla tradicional de fondo grueso). Ponerla a fuego medio-alto y remover con una cuchara de madera para que el azúcar se dore homogéneamente, cuando esté semifundida baja el fuego al mínimo, ya que en ese punto podría quemarse rápidamente.
Cuando esté completamente fundida y el caramelo resultante sea rubio-marrón añadir las rosetas y remover bien para que todas se impregnen y caramelicen por igual.
Apagar el fuego pero no retirar del quemador o vitrocerámica.
Añadir a la cacerola los cañamones y el trigo tostados (como si los espolvoreásemos para que se repartan bien) y remover para que se caramelizen y distribuyan homogeneamente (tienden en irse al fondo).
Sacar la mezcla al papel de aluminio engrasado aplanándola en lo posible (el azúcar se enfría enseguida y se vuelve rígido y frágil) intentando hacer un bloque.

Dejar enfríar.
Si no se consume en el momento, guardar en una lata o táper bien tapado. Las cagaíllas se conservarán crujientes sin problema.


El sabor es delicioso, recuerda a las palomitas dulces y a las barritas de cereales mientras que de textura quedan súper crujientes. Las llevé a mi trabajo y les encantaron a pesar del nombre...

Aunque las cagaíllas son un chute impresionante de hidratos de carbono, si las comparamos con cualquier otra chuchería del mercado, salen ganando con diferencia, ya que apenas llevan grasas o sal y por supuesto, ningún ingredientes de nombre desconocido y/o sospechoso.

6 comentarios:

Amparo dijo...

Hola, para mí es de lo más original. No lo he visto nunca, y seguro que estará bueno.
Saludos.

Oscar dijo...

Super original y delicioso! tienen que estar bien ricas :)
Un saludo.

Su dijo...

Paisana, no conocia yo las cagaillas, ja ja
me ha encantado!
Aupa la Mancha

Pilar - Lechuza dijo...

Pues nunca me imagine llevarme a la boca unas cagaillas, pero si las llego a tener cerca, me las tomo todas!!!
un biquiño

Elisa dijo...

Madre mía!!!!!, hacía siglos q no veía esto!!!,yo creo q desde q se fué la tía Frater nadie me había vuelto a hablar de ellas......q recuerdos....., de esto y de la fruta en sartén... Lo recuerdas tu????

carnet manipulador de alimentos dijo...

a mi me gustan con queso,pero ja...